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domingo, 24 de enero de 2010

¿Soldados en Haití? ¿Para qué?

¿Será que Haití le declaró la guerra a los Estados Unidos? ¿No? ¡Ya dudaba yo que la nación más pobre del hemisferio occidental (¿y del oriental?) hubiera sido capaz de retar a la más poderosa del mundo!. Entonces ¿qué hacen allí miles de marines, los de la 82 División aerotransportada incluidos?


¿Ayuda de los EE.UU a Haití?

Médicos cubanos en Haití


Crónica del alma


Blog de la Brigada Médica Internacional Henry Reeve

Ellos dicen que no es una "ocupación", pero ¿de qué se trata entonces? Por más que le de la vuelta a la pregunta, no encuentro la respuesta; ese país no está en guerra y a la mente me vienen irrevocablemente las palabras de un joven haitiano: “…Aquí lo que hace falta es un ejército de médicos, ingenieros, arquitectos…”

La presencia militar estadounidense en el país caribeño es más que cuestionada porque es difícil concebir que un lugar donde han muerto, según datos preliminares, más de 111 mil personas a causa de un devastador terremoto y donde prima el dolor, el hambre, el riesgo epidemiológico, la desesperación por una ayuda que sí está, pero que no llega al pueblo…arriben sofisticados portaviones, helicópteros ultramodernos, soldados con armamentos de película.

Lo señala el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, en sus reflexiones Enviamos médicos y no soldados: “Peor aún, ni la Organización de Naciones Unidas, ni el Gobierno de Estados Unidos han ofrecido una explicación a la opinión pública mundial de estos movimientos de fuerzas.”


La de Haití es una catástrofe que ha conmovido al mundo y a las pocas horas del desastre, la solidaridad comenzó a aterrizar, o mejor dicho a tratar, porque también desde los primeros minutos, los Estados Unidos tomó el control del aeropuerto; gobiernos de no pocos países se quejan de que sus medios aéreos no han podido aterrizar y transportar los recursos humanos y técnicos enviados.


Pero lo triste y preocupante de la situación es que otros países también han anunciado el envío de tropas y equipos militares, y me vuelvo a preguntar: ¿para qué?

Cuba, ejemplo de solidaridad y desinterés más que probado, no fue sin embargo la primera en llegar, ¡ya estaba ahí! Desde hace años la presencia de personal médico en ese país es meritoria, y ellos constituyeron la avanzada de auxilio segundos después de la mortal sacudida, a las pocas horas, llegaba un grupo de especialistas fuertemente equipados, y otro, y otro…a los que se unieron jóvenes haitianos ya graduados, y otros que estudian medicina aquí, junto a los egresados ya e vuelta en su país y muchos de los cuales con secuelas directas o indirectas del sismo.


No digo que seamos perfectos, pero sin vestigios de chovinismo de ningún tipo, lo aseguro; pongo a mi país, a los cubanos como ejemplo del verdadero altruismo. Si usted pudiera hacer una encuesta ahora mismo entre la población, estoy segura de que un elevado por ciento le dirá que está dispuesto a ayudar al pueblo de Haití.


Y se que no somos los únicos; Argentina, Venezuela, España, Francia…la lejana China…también se artillan con medicinas, alimentos, avituallamiento, especialistas en rescate, personal paramédico, aunque en ocasiones no los dejan aterrizar o tienen que dar vueltas y vueltas en el aire.


Hace poco miraban un reporte de los enviados especiales de la TV Cubana en el que daban fe de la labor conjunta de médicos y enfermeros cubanos con colegas de otros países, ¡esa es la verdadera solidaridad!, no la que predican envuelta en uniformes y armas.


En su artículo, Fidel Castro hace referencia a que hasta este instante, nuestros modestos medios aéreos y los importantes recursos humanos que Cuba ha puesto a la disposición del pueblo haitiano no han tenido dificultad alguna en llegar a su destino.


Pero por qué frenar la asistencia, esa que tanto se necesita en Haití, donde el 80% del país debe ser reconstruido. Y retomo las palabras del joven haitiano: allí lo que hace falta es un ejército de médicos, ingenieros, arquitectos…”

jueves, 14 de enero de 2010

Crónica del alma

La tarde del 12 de enero sorprendió al mundo con una mala noticia; la del devastador terremoto en Haití; a los cubanos nos tocó por partida doble ante la alerta de un posible tsunami lo cual obligó a evacuar a los pobladores de Baracoa, en Guantánamo.

El día del tsunami en Baracoa

Imágenes de un aficionado desde Haití

Lo primero que hice al conocer la tragedia fue tocar la puerta de mi vecina Dolores, baracoana de nacimiento que tiene a toda su familia allí. Ya lo sabía y acompañada de su esposo y suegros trataba desesperadamente comunicarse con sus hermanos, pero las líneas estaban saturadas...

En la otra cuadra, la esposa de mi primo Milton también hacía infructuosos esfuerzos para saber de los suyos en la Primada de Cuba, una escena que se multiplicaba

Felizmente, a las pocas horas, la tranquilidad regresó al enterarnos de que la alerta había sido suspendida y la linda Baracoa regresaba a la normalidad. Volvía a hacer el mismo recorrido, a compartir ese sentimiento de alivio con mis vecinas quienes ya habían recibido visitas y llamadas de otros vecinos, amigos y familiares. Así somos los cubanos.

Luego, comenzaron a publicarse las primeras imágenes del desastre y el corazón se me comprimía cada vez más…a los pocos minutos me llamó un colega, luego otro, una amiga desde Villa Clara, después vino Yuslenny, la muchachita de 17 años que vive al doblar para preguntarme qué sabía sobre el terremoto y la gente de Baracoa…

De inmediato se generó toda una cadena espontánea de intercambios y comentarios en los hogares, en las esquinas, en las paradas de ómnibus, a pesar del inusual frío nocturno en esta parte de Cuba… ¿Y nuestros colaboradores en Haití…se ha sabido algo, algún herido, algún fallecido…?

Y más de uno miró al cielo y le pidió a dios “porque no le pase nada a ninguno…y ¡ay, esos pobres haitianos, esa pobre gente…!”

A las pocas horas supimos de los nuestros; solo heridos. “¡Menos mal…gracias a dios….!”, pero ¿y los otros?

Bueno, los otros están siendo asistidos por los 344 médicos cubanos que prestan su ayuda solidaria en el país más pobre del hemisferio occidental; en lugares improvisados, sin descanso, sin desmayo, temerosos ante cada nueva réplica del sismo de 7 grados, si, pero asistidos por un inmenso sentido de solidaridad y de humanismo.

Otra noticia: una brigada de médicos cubanos partió hacia Haití para sumarse al grupo que ya se encuentra allí equipados con medicamentos, bolsas de suero y plasma, alimentos y avituallamientos. …Ya están trabajando: operando, curando…salvando vidas.

Las dantescas imágenes captadas por un equipo especial de la TV Cubana: muertos, heridos, desesperanza…La ayuda que ya llega desde Venezuela, España, China, de Cuba que ya estaba allí… el deseo intenso de poder ser útil también, y entonces las lágrimas, al fin, comenzaron a rodar…